Descubre “Lagom” o la receta sueca de la felicidad.
La finalidad del lagom es crear un lugar cálido que nos haga felices, que nos aporte sosiego nada más cruzar la puerta. Por eso, es necesario que busques el equilibrio visual a la hora de distribuir los muebles y que persigas la armonía, evitando el desorden: “Lo que quiere lagom, en última instancia, es que encontremos nuestra simetría y vivamos bien”, escribe Åkerström.
Para este artículo he decidido hablamos del "Lagom", para mejorar nuestro hogar en estos momentos tan difíciles que estamos viviendo, y que todo el tiempo que tenemos que pasar en casa sea lo más llevadero posible.
Para los Escandinavos seguir un estilo de vida equilibrado y feliz es la clave de su filosofía de vida.
“Lagom” es un termino exclusivamente Sueco que no tiene equivalencia en otros idiomas. La tradición popular dice que esta palabra se remonta a los tiempo de los Vikingos. Lagon es: “lo suficiente”, “ni mucho ni poco”, “la medida justa”. No solo no puede traducirse perfectamente, si no que además es una manera muy sueca de entender la vida llena de Felicidad.
Dice un refrán sueco: “Está bien salir, pero donde mejor se está es en casa”, en este aspecto los suecos son muy diferente a los Españoles, en especial a los Andaluces, donde nos encanta compartir nuestra vida en la calle, pero ahora nos han tocado tiempos difíciles, donde la responsabilidad y hacer una vida de cara a nuestro hogar es fundamental, así que vamos a prepararnos para ello. A los Nórdicos les encanta celebrar todo tipo de reuniones y fiestas en el hogar, llevan el dicho a la práctica diariamente, y además lo hacen de forma Lagom.
El “Lagom” promulga el equilibrio y la moderación como las claves de la felicidad.
A diferencia del “hygge”, el estilo de vida danés que promueve disfrutar de las pequeñas cosas de la vida y apuesta por el “todo por la comodidad”(os hablaré de “Hygge” en mi próximo artículo), “Lagom” propone moderados y Frugales.
El “Lagom” promulga el equilibrio y la moderación, como claves de la felicidad. Tenemos que ser felices con lo que tenemos, no conformarnos con todo, sino aprender a disfrutar de la vida tal cual se nos presenta.
Linnea Dunne autora del libro “Lagom, la receta sueca para alcanzar el equilibrio
en tu vida”, asegura que implantándolo en nuestro día a día podemos reducir nuestro impacto medio ambiental (algo que a mi me preocupa bastante), mejorar el equilibrio entre trabajo y vida privad, lograr que nuestra casa esté siempre ordenada, consumir de forma más consciente, cuidar la relación con nuestros seres queridos, sentirnos mejor, en definitiva vivir de forma más feliz y equilibrada.
La finalidad es crear un lugar cálido que nos haga felices, que nos aporte sosiego nada más cruzar por la puerta.
Para empezar a adquirir hábitos “Lagom”, no hay nada mejor que empezar desde nuestro propio hogar a aplicar esta filosofía escandinava.
Una casa Lagom en 6 pasos:
1. Colores neutros:
Una casa lagom es aquella que está basada en colores neutros. No obstante, eso no quiere decir que carezca de puntos que llamen especialmente la atención, sino todo lo contrario: será el telón de fondo perfecto para que resalten tus piezas preferidas. De hecho, esta filosofía te anima a que utilices colores y diseños vivos distribuyéndolos a través la casa, especialmente, en textiles, con cojines, mantas, colchas y servilletas especialmente llamativos.
“Lagom no quiere que veamos nuestras casas como cuadros terminados, sino que las simplifiquemos hasta dejarlas como un lienzo en blanco que nos permita crear espacios de arte vivo”, escribe Åkerström. Incluso puedes resaltar uno de los muros de la vivienda: “La pared destacada encarna la forma lagom de abordar los interiores: una única pared de un color distinto o con papel pintado, porque la habitación entera sería demasiado. Una sola pared es lagom”, apunta Dunne.
2. Orden:
La finalidad del lagom es crear un lugar cálido que nos haga felices, que nos aporte sosiego nada más cruzar la puerta. Por eso, es necesario que busques el equilibrio visual a la hora de distribuir los muebles y que persigas la armonía, evitando el desorden: “Lo que quiere lagom, en última instancia, es que encontremos nuestra simetría y vivamos bien”, escribe Åkerström.
Esa es la razón de que los suecos sean tan buenos almacenando, pues hacerlo es una de las claves para dar lugar a espacios despejados, ordenados, espaciosos y más fáciles de limpiar. De ahí que las estanterías sean un must en todas las casas lagom, y que las emblemáticas String se hayan convertido en un clásico del diseño del país, muy buscado en las tiendas de segunda mano: “Aparecieron cuando la editorial sueca Bonnier organizó un concurso en 1949 para proporcionar a los suecos un sistema práctico de estanterías que les permitiera comprar más libros”, apunta Dunne.
Así las cosas, lo ideal es llegar a un equilibrio entre lo práctico y los objetos por los que sentimos afecto; todo lo que quede fuera de estas dos categorías es considerado un exceso innecesario, y es susceptible de ser eliminado.
Disfruta tu casa creando un hogar, y a por todo lo bueno que la vida nos aporta.
3. Objetos de calidad:
Lagom defiende
la idea de invertir en artículos duraderos y de gran calidad,
“diseñados para capear el paso de las estaciones sin perder la
compostura, a la vez que dan una imagen de elegancia natural”,
según señala Åkerström. De hecho, a la hora de adquirir un objeto
para la casa, debemos intentar que
cumpla tres principios: ha de ser
práctico, sencillo y de muy fácil uso; tiene que estar hecho de
materiales perdurables y de calidad y debe ser estéticamente
agradable.
¿Quiere esto decir que los muebles de Ikea, ese gigante del diseño asequible –cuyas directrices están también marcadas por el lagom– quedan fuera de la ecuación? Para nada: “La idea que a menudo prevalece fuera de Suecia de que lo barato es igual a mala calidad ha contribuido a una visión de Ikea como el baluarte de una cultura del diseño sensible a la moda y desechable”, cuenta Dunne. “Tras haber crecido rodeada por las estanterías récord de ventas Billy, algunas de las cuales ya estaban en casa cuando yo nací y que heredé a los 18 cuando me independicé, no reconozco esa imagen en absoluto”.
El minimalismo es lagom, así que inclínate por la sencillez en tu hogar, siguiendo el principio de ‘menos es más’. Te ayudará elegir objetos de líneas depuradas y centrarte en exaltar tanto el buen gusto de la austeridad como el refinamiento de la contención. Por todo ello, es mejor apostar por el diseño atemporal y evitar las modas, lo que no quiere decir que debas tener miedo a la hora de combinar tendencias.
Tal y como recoge Åkerström: “No tiene nada de malo mezclar lo viejo y lo nuevo y combinar estilos de mobiliario, colores y dibujos distintos. Las cosas que te gustan se funden por sí solas en una entidad relajante”. Son palabras de Josef Frank, arquitecto y diseñador sueco-austriaco del siglo XIX. De hecho, el principio de sostenibilidad del lagom nos incita a darle una segunda vida a los objetos a través del upcycling, e incluso a hacernos con elementos de segunda mano siempre que sea posible.
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5. Sostenibilidad:
La
sostenibilidad es, pues, una de las bases de esta filosofía: “A
la hora de crear una morada ideal, lagom quiere
que podamos mantenerla de forma lógica, asequible y sostenible”,
relata Åkerström. “Hay que usar ‘en su justa medida’ lo que
necesitamos, para que no le falte nada a nadie”, añade. Por eso,
marcas como Norrgavel, que promueve un acercamiento humanista,
orgánico y existencialista en su mobiliario ecológico, son muy
apreciadas por los suecos. Por supuesto, sus muebles están
realizado en madera, pues lagom no
es amigo de comprar artículos de plástico y prefiere siempre
alternativas naturales, como bambú o metal.
No obstante, el concepto no se preocupa solamente de cuidar del entorno y sus recursos –a través de una fuerte conciencia de reciclaje y el ahorro de energía, muy implantada en el país-; también tiene en cuenta los nuestros. Así, sostiene que, si tus necesidades están cubiertas, por ejemplo, en un piso, no deberías mudarte a una casa: “El esfuerzo de intentar seguir determinados estilos de vida que no podemos mantener genera presiones innecesarias”, escribe la autora. Y lagom no se lleva nada bien con el estrés…
En esa misma línea, Dunne ofrece una técnica para no llenar la casa de objetos innecesarios: Räkna till 10, o lo que es lo mismo, cuenta hasta diez antes de comprar algo nuevo o tirar algo, para descubrir si realmente lo necesitas o si se puede arreglar.
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6. Luz y armonia:La filosofía lagom nos insta a disfrutar de la naturaleza siempre que podamos. Por eso, nos anima a introducir en nuestro hogar plantas y flores frescas, pues “limpian el aire y fomentan el bienestar general”, según defiende Åkerström.
Asimismo, como aprovechar la luz en un clima frío y oscuro como el sueco resulta tan necesario, gom nos insta a tener hogares bien iluminados: “Iluminar una casa sueca es una empresa seria, que rivaliza con la de elegir sofá”, argumenta la autora. Venera, pues, la luz, dado que, según esta teoría, aporta felicidad inmediata.
Los
tres beneficios de un hogar lagom
¿Todavía no estás seguro de si esta filosofía es para ti? Quizá si echas un vistazo a estos beneficios, enumerados por Linnea Dunne, termines de convencerte…
1. Si despejas tu casa, harás que las compras parezcan menos atractivas.
2. Cuando te hayas desecho de todo lo que necesitas, tendrás más espacio, lo que te ahorrará tiempo a la hora de encontrar lo que buscas y hará más rápida la limpieza. Además, la paz del entorno contribuirá a tu paz mental, lo que puede aumentar tu creatividad.
3. El minimalismo en el hogar hace que la mente tienda a centrarse más en las experiencias que en las posesiones materiales; para muchos, esta concienciación proporciona una poderosa sensación de libertad que el dinero no puede comprar.
Disfruta tu casa creando un hogar, y a por todo lo bueno que la vida nos aporta.









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